despacio y en silencio a hacer daño
del vacío proviene.
Porque ya no es extraño
ver cenas en silencio como huraños.
Hablar es un trabajo
que nos fatiga más que una carrera
que se corre a destajo
y la meta primera
parece estar tan lejos que no espera
el tiempo de estar juntos
sin otro pasatiempo que mirarnos
sin archivos adjuntos,
sin nada más que darnos
que el tiempo que podamos regalarnos.