y el ensueño se hizo breve
entre historias y reseñas.
La princesa de las nieves
despertaba al pensamiento
como lo hace en el presente.
Minuto de eternidad
y pensar tranquilamente
que la magia recibida
es el agua que se bebe,
que alimenta la experiencia
que por ellas se enriquece.
Camino en ninguna parte
y recuerdo que se puede
plasmar la sensualidad
y dejármela latente
entre versos elegantes
que despiertan calor fuerte.
Hay ensueño en las historias
que un hada bonita lee
y las plasma y nos enseña
lo que ven sus ojos verdes.
Sigo acudiendo a mi cita
con la cita que pretende
el comenzar luminoso
de los días que no quieren
acabar sin enseñar,
reforzar lo que se aprende.
La hechicera de palabras
sigue tejiendo vergeles
en los templos de luz gótica
de su siglo diecinueve;
es la reina de regencia
que acompaña un sueño leve.
Cien historias en romance,
inspirándome en ustedes;
no necesito contactos
para teneros presente
y lo que un día fue mágico,
puede durar para siempre.
- Suelo obviar la palabras siempre. No me gusta usarla porque en una vida tan variable como la que nos ha tocado vivir, me parece peligrosa. Sin embargo, me rebelo contra los tópicos y las costumbres; en esta vida, cuando el contacto se pierde por alguna razón que no importa, se tiende a olvidar todo lo que se ha vivido. Y desde luego no es mi caso. Lo que un día me inspiró tantas cosas, lo que un día me enseñó tantas cosas, lo que un día me enamoró tanto, tiene, eso creo, que seguir haciéndolo hoy. Y lo hace.