que gobiernan las estrellas
y de entre ellas, la más bella
tiene un refulgir profundo
si camina por la arena
de tu mano, siempre juntos.
Es el mundo de la vida
de la luna y sentimientos,
donde huele a coco el viento
y te cierra las heridas
con sus letras de energía,
su locura, su armonía.
Asomada a su ventana,
ella canta sus canciones
y se llena de emociones
con la luna que ella emana
y se llena de los premios
que le llegan de otros reinos
porque al ser tan especial
no abandona su humildad
y ese gesto la hace grande.
Es su mundo el de la luz,
pero abrazan sus escudos,
que el dolor nos coge mudos
y se vuelve nuestra cruz,
pero llega su sonrisa
enredada de locura
en su mundo de dulzura
donde sólo se precisa
el aliento de su brisa
que te llena de luz pura,
donde sólo se precisa
el aliento de su brisa
del espíritu y la calma
cuando te acaricia el alma.
Esta canción es un regalo para otra alma mágica que he tenido la fortuna de conocer recientemente. Leí un comentario de ella en una entrada sobre mi novela y con la poca vergüenza que me caracteriza, me planté en el buzón de correos y le propuse su lectura. Al tiempo, me enamoré de sus escritos y de su forma de ser, tan vitalista que no rechaza que la vida también está marcada de pinceladas de dificultades que se borran mediante el empeño y la voluntad de superarlas. Ella me respondió cuando el hechizo de sus palabras ya había surtido el efecto y la lectura de la novela por su parte, me ha hecho brotar agradecimiento por el regalo valioso de su tiempo. Si a eso le sumo más tiempo a comentar todas las idas de corazón que tiene mi vida, la pregunta del ¿por qué te surge así?, pierde sentido. Surge, porque se lo merece, porque lo hace nacer y como lo hace nacer, lo hago, sin preguntarme nada. Sólo dejándome llevar por el sonido y poner las palabras que un vistazo a su lugar mágico provocan. Oscar Wilde decía que para escribir sólo hacían falta dos cosas, tener algo que decir y decirlo. Y justo eso hago. Tengo algo que decir ante tal derroche de locura y encanto, y lo digo. Muchas gracias, Anita, por arrancar esto desde algún lugar desconocido, pero que debe existir, por la fuerza de la realidad. Leí que uno de tus sueños es visitar Nueva York y por eso me he permitido decorar la canción con imágenes de la ciudad de los rascacielos. Ojalá te guste. Cruzo los dedos para que así sea.







.jpg)

.jpg)
.jpg)