Cuéntame si sigue en pie
alguna de las promesas
que prometiste cumplir
cuando el mundo era una fiesta,
y el frío se disfrazaba
de lo nuevo que comienza,
y que sabes que no es nuevo
porque sigue habiendo guerras,
porque sigue habiendo hambre
en el viento de esta tierra.
Dime si ha cambiado algo,
si se han ido tus problemas,
si el banco te ha perdonado
tu recibo de hipoteca;
con un director que dice
"que tengas felices fiestas".
Dentro de unos cuantos días
dicen que empieza una cuesta.
Hablan los sabios del Twitter
de regalos que no llegan.
Hay hospitales repletos
de finales y de urgencias
y la gente sigue hablando
de costumbres a la fuerza.
Suena mi despertador,
hay un jefe que me espera
como me esperaba ayer,
con su cara de poema;
y me esperará mañana
dependiendo de las cuentas.
Esto siempre ha sido igual
y pronto cumpliré cuarenta.
Acompáñame, si quieres
a ser centro de tormentas,
a vestirnos de rebeldes
y a taparnos las orejas.
Y seguir solo un camino
que se apaga y no calienta
esta vida de combates
y que no entiende de fechas.