Respiro tu cabello aguamarina
y bajo hacia la paz que hay en tus ojos,
me gana en tus mejillas su sonrojo
y me pierdo en tu boca cristalina.
Acaricio tu cuello que adivina
que busco regalarle un beso flojo
y mirando tu vientre de reojo
me enloquece el marfil que lo termina.
Acaricio tu pierna muy despacio,
tú sonríes curándome el estrés
y veo en tu rodilla mi palacio
que beso con un beso que son tres;
y la complicidad llena el espacio
que va de tu cabeza hasta tus pies.

Aquí comienza el camino de nuevo. El presente avanza aunque yo no lo sienta y los días se consumen con la misma celeridad. Propuse recuperar los albores de los sonidos y no me considero un traídor. Así que, desafiando a todas las debilidades y deseos de desistir durante el tiempo necesario, y absorbiendo el dolor natural, doy el primer paso. Mi agradecimento infinito a quienes me siguen acompañando y desde el cielo estoy oyendo un aplauso.
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la complicidad llena el espacio
ResponderEliminarque va de tu cabeza hasta tus pies.
¡Qué bonito, por favor! Me has ganado con esos versos.
Tú sí que eres bonita
Y muchas gracias.


EliminarUna muestra de lo que pienso sobre la importancia de la complicidad. Un intento de ralentizar el tiempo y empezar por su cabeza y terminar por sus pies para apreciar un todo perfecto, un todo que te completa, un todo que te hace crecer y mejorar, un todo por el que la vida merece la pena y es más bonita aún de lo que ya es de por sí.
Se ama completamente todo de esa persona, el conjunto que empieza en sus pies o en su cabeza y llega al otro extremo y ahí es donde vive el sentido de tu vida, la complicidad tan necesaria para ser feliz o al menos, para tener un equilibrio en tu vida, un equilibrio por el que merece la pena luchar
Muchas gracias por tu tiempo y tus palabras y que tengas una noche llena de cosas bonitas y sueños cumplidos