En medio del desierto
de la nada camino sin hallar
un corazón abierto
para poder hablar
y sentir a la vida respirar
con un haz de luz nueva.
En medio del desierto de la nada
la tristeza se eleva
sobre mi alma abrazada
a las copas de pena envenenada
donde sólo hay silencio.
Sea en medio de la nada o del todo
un desierto presencio
con luz llena de lodo
y para respirar, no encuentro el modo.

Aquí comienza el camino de nuevo. El presente avanza aunque yo no lo sienta y los días se consumen con la misma celeridad. Propuse recuperar los albores de los sonidos y no me considero un traídor. Así que, desafiando a todas las debilidades y deseos de desistir durante el tiempo necesario, y absorbiendo el dolor natural, doy el primer paso. Mi agradecimento infinito a quienes me siguen acompañando y desde el cielo estoy oyendo un aplauso.
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