Miro el sol que dejó la madrugada
y el alba sigue oscura e indecisa,
buscando como loca tu sonrisa
que siga con la historia terminada
en medio del desierto de la nada.
Miro el sol, que parece tener prisa
porque falta el aliento de la brisa
y la luz que regala tu mirada.
Miro al sol que huye en lágrimas cobardes
sin ver ninguna luz a la salida
de la pena del que ha llegado tarde
Se ahoga, se desangra y no olvida
esta desesperanza donde hoy arde
el infierno que hoy en día es mi vida.

Aquí comienza el camino de nuevo. El presente avanza aunque yo no lo sienta y los días se consumen con la misma celeridad. Propuse recuperar los albores de los sonidos y no me considero un traídor. Así que, desafiando a todas las debilidades y deseos de desistir durante el tiempo necesario, y absorbiendo el dolor natural, doy el primer paso. Mi agradecimento infinito a quienes me siguen acompañando y desde el cielo estoy oyendo un aplauso.
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